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jueves, 29 de octubre de 2015

G TORRE. DE CUYAS MAGDALENAS DICESE SON LAS MEJORES DEL MUNDO. SANTANDER

Tenía en el debe ya desde hace tiempo el probar la trenza de la panadería G-Torre de Santander. Desde que un anónimo me invito a probarla y compararla con mi entonces adorada trenza de Almudevar. Trenza esta última que ya confesé encontrar últimamente demasiado " popularizada". Pero esta es otra historia.

Encontré la panadería en la Calle Santa Lucía, un poco más arriba, literalmente arriba, del Cañadio. En una calle normal, alejada del brillo y del glamour que atesora esa primera línea de costa de Santander, que es la que todo visitante suele ver. 

De la historia de esta casa no hablaré, porque ya lo hace y bien, ese gran cronista gastronomico  de la Montaña que es el MuleCarajonero.

Así que decidida a probar por fin su famosa trenza, en versión clásica, porque están la clásica, la de arándanos y la de piñones, entré en la panadería y me encontré tan abrumada por la acumulación de bollos, panes, dulces y otros postres en su interior, que no pude por menos que sucumbir también a adquirir una quesada, u bollo para almorzar y un paquete de las "Mejores magdalenas del mundo". 

 
Encontré la trenza una combinación de la de Almudevar y de la trenza de Garpesa de Logroño. Parecida a la primera en el fondo, y a la segunda en ir cubierta de mermelada y no de azúcar en polvo. He de confesar que a mi y a mi pariente nos supo buena. No desbanca sin embargo de su trono a aquella trenza oscense, al menos de mi trono.
 


Respecto a las madalenas, para gustos madalenas.

martes, 20 de octubre de 2015

CAÑADIO SANTANDER: Serio competidor para La Laurel

Impresionante el ambiente de pinchos un miércoles cualquiera de octubre en el Cañadio y alrededores, en Santander. Aunque lamente decirlo ganando por goleada al de nuestra Calle Laurel entre semana. Público elegante, como no podía ser menos, bares modernos, pero también muchos que han apostado por no perder esencia y personalidad, y que estaban llenos.
Mucho pincho y ración de producto local de tierra y mar. 
Mucha, muchísima chuleta de vaca servida en raciones para picar y compartir, anchoas, maganos, quesos, quesucos, de la montaña, y por fortuna mucho vino, y Rioja.


Como ejemplo, estos dos pinchitos del Cañadio, sin duda uno de los referentes en la ciudad, aunque sí, sé que son muchos y buenos los de referencia. Y que hay otros menos turísticos, pero el local es garantía de acierto.
Huevito poché con patatas paja y racioncita de maganos a la plancha con arroz.
Una delicia


jueves, 27 de noviembre de 2014

THE BRIDGE TAVERN. PUENTE SAN MIGUEL (CANTABRIA)

Se dice de Puente San Miguel, la capital de Reocín, que es la cuna de lo que actualmente conocemos como Cantabria. Reivindicación esta que los recientes hallazgos arqueológicos realizados por los Amigos del Románico parecen refrendar.

Aunque para el pueblo llano Puente San Miguel, es conocido desde el pasado año, por ser la cuna y el lugar de reposo del banquero Emilio Botín. 

Para nosotros es un punto estratégico en el que hacer una parada técnica de camino a casa volviendo de la costa.  La de avituallamiento.

Si, ya se que quizás lo adecuado sería parar en Santillana, que está justo al lado, que está todo empedrado, que tiene una incomparable colegiata, que sólo allí y en Santo domingo de la Calzada puedes encontrar dos Paradores Nacionales, que tiene un montón de restaurantes…pero que se ha convertido en un pueblo trampa para turistas.

Así que para escapar del menú al turista vale la pena avanzar unos km y parar aquí.

La oferta de Puente San Miguel es bastante amplia, y adecuada para un amplio abanico de precios y gustos.

Encontramos sitio en “The Bridge Tavern”, y por los pelos, porque no hay más que dos mesas libres incluyendo la terraza y el área de bar.


Es una taberna inglesa que oferta un menú del día con tres primeros y segundos a elegir, postre y vino.El Bridge que yo creia originario de la traducciónd el puente inglés no se si lo es tanto, porque en su carteol de entrada el "Bridge" que sale es el de la Torre de Londres. 


Mientras esperamos a que nos atiendan, y estratégicamente colocados enfrente de la barra, nos deleitamos viendo la increíble oferta de vinos de la que disponen, proyectada sobre una pantalla.

No solo variada en origen, porque hay vinos de todas las denominaciones patrias y de las mejores regiones vitivinícolas del mundo, sino por los precios ofertados. Lo que nos da lugar a hacer una critica desenfrenada a la política que se aplica a la venta de caldos propios en los establecimientos hosteleros de nuestra casa, La Rioja.


Nos dan la opción de comprar una botella de vino blanco australiano con nuestro menú, por un plus bastante pequeño. La traemos a casa sin abrir y nos pedimos para acompañar la comida un para de crianzas. Un lujo señores.

Ya con una predisposición más que positiva nos lanzamos a degustar el menú: Espárragos trigueros con queso de cabra, ensalada de pollo y bacalao sobre cama de patata asada y con tomate casero. Para mi, todo muy acertado.

martes, 25 de noviembre de 2014

BRASAS Y TAPAS. COBRECES. CANTABRIA


Apostamos por Cantabria para hacer una pequeña escapada. A pesar de las nubes, de las sombras, de la humedad...atraídos por sus muchos encantos que compensan de sobra estos factores circunstanciales.

Por ejemplo el de contemplar los atardeceres desde algunos puntos de la costa, más o menos humanizados, como este de la ermita de la Virgen de los Remedios en Liandres. 

Lugar este donde por cierto, se puede comer y cenar (los lunes no) en el Restaurante El Remedio. Un espacio con muchísimo encanto


Atardecer en el entorno de El Remedio


Nos alojamos en un punto mítico de la costa cántabra, por el que hemos llegado a pasar en numerosas ocasiones a lo largo de los años, pero que siempre hemos considerado un lugar de paso: Cóbreces. 

Antaño llegamos incluso a incluirlo como lugar de parada y fonda. Perdón: parada, queso y fonda. Pero nunca habíamos dormido allí.

Elegimos para una comida y una cena el Brasas y Tapas. El de la carretera principal. Encontramos numeroso público ocupando el interior y la terraza en ambas ocasiones. 

El local en si no es especialmente atractivo, ni por su decoración, ni por su ubicación, pero la verdad es que es un lugar agradable y sin ofrecer una cocina de altura, a nosotros nos dieron bien de comer. A esto hay que sumarle la comodidad de no tener necesidad de desplazarte en coche para cenar en un pueblo tan pequeño como este.

La carta es tremendamente amplia, y  lo mismo te sirven una pizza o una hamburguesa que una parrillada de marisco. El abanico de publico es tambien bastante amplio.

De entre sus especialidades, para cenar pedimos la tosta de queso de Cóbreces a la brasa con vinagreta de tomate. Un acierto. Un plato suave pero con sabor suficiente como para hacerno descubrir las posibilidades de este queso que elaboran y venden en el monasterio cisterciense situado justo enfrente. Y para animarnos a comprarlo.

Con los chipirones a la plancha no acertamos, la verdad. A veces los intentos por modernizar los platos no tienen siempre unos resultados aceptables.
Pero el resto de picoteo estuvo bien, el pulpo, la original brocheta, la costilla a la brasa...

Tomamos también el menu de mediodía, el del día. Abundante, asequible y bien presentado. Creo que por unos 12 o 13 euros.




Nosotros seguro que volveremos. A Cobreces y al Brasas y Tapas.

jueves, 19 de mayo de 2011

RESTAURANTE CHIQUI (SANTANDER)

Por fin he encontrado un hueco para comentar nuestra experiencia gastronómica en el conocido Hotel Chiqui en Santander. Lo primero que debo resaltar es que fuimos como invitados a una boda por lo que nuestra experiencia no debiera ser comparable a la que uno podría tener comiendo a la carta, por eso de que no es lo mismo cocinar para cinco que para cincuenta. El hotel está enclavado en una inmejorable posición desde la que contemplar la Bahia de Santander, justo al final de la playa del Sardinero y su restaurante se vanagloria de estar avalado por las más famosas guías del mercado, y esto a mi me enciende todas las alarmas.
Tras un cocktail de bienvenida servido en la terraza pasamos a degustar los platos elegidos por los novios para su celebración: Ensalada de bacalao al aroma de jerez, merluza rellana de marisco sobre fondo de espinacas, napada y gratinada en salsa holandesa, sorbete de limón, solomillo al foie en salasa de vino y tarta de hojaldre con helado en tulipa y pañuelo de tres chocolates.

 

Para los del anisakis, entre los que me incluyo (A pesar de que se dice que todo el pescado que se sirve en el hotel es congelado para cumplir la correspondiente normativa y bla bla prefiero no arriesgar fuera de los dominioos del hogar), se sirvió un menú alternativo con ensalada de iberico y frutos secos, y pastel caliente de verduras ne salsa de hongos. (Que según veo en la pagina del hotel son platos del menu de las noches gastronómicas que ofrecen por 35 € todo incluido)

 

Lo servido fue bastante normal para ser un sitio tan citado en las guías, y sí, claro que uno come lo que los novios elijan, pero hubo algunos comentados detalles que hacen que nosotros no incluyamos este restaurante en nuestra propia guía: por ejemplo, la merluza rellena de marisco, que la gente encontró buena, tenía además trocitos de jamón y lo que es peor champiñones que parecian de lata, y esto no es lo que uno espera encontrar en un sitio tan nombrado.
Mi ensalada y el pastel caliente estaban bien también, pero sin más: ensalada estilo precortada, y tipica salsita de boletus. En los menús de boda deberían ponerle a los solomillos una coletilla que dijera: "Solomillo al estilo ceremonia masiva" porque siempre me pregunto qué hubiera sido del solomillo en cuestión, a la brasa o pasadito por la plancha...seguro que nada que ver.
La selección de vinos buena: un blanco Rueda, un rosado de Navarra y Viña Alberdi Rioja.

Para constrastar opiniones de una comida estrictamente a la carta os dejo el enlace del Blog: Lo que coma don Manuel, al que de vez en cuando me asomo a ojear:
 https://loquecomadonmanuel.wordpress.com/2011/03/27/restaurante-chiqui-santander-muchos-detalles-no-tanto-sabor/

martes, 10 de mayo de 2011

DÍAS DE SUR (SANTANDER)

Callejeando por el centro de Santander, cerquita del Cañadío, encontramos este relajante restaurante y bar de pinchos que recomienda la Guía Michelín. La decoración del local es muy agradable, todo en tonos blancos y grises, es muy amplio y resulta luminoso. Nosotros solo tomamos unos pinchitos, porque las dos areas de comedor estaban llenas. Según anuncian en su carta hay 37 pinchos diferentes de comida internacional, porque entre sus cocineros hay varios santanderinos pero también un indio, un senegalés, uno de Costa de Marfil, un ecuatoriano...y una carta de vinos bastante amplia. Los precios por pincho alrededor de los tres euros y las raciones por unos nueve. Me pareció un sitio recomendable, porque los pinchitos estaban muy buenos. Y me quede con las ganas de comerme un chupachips y un sandwich de sobao pasiego con foie de los que anunciaba su carta, pero con este cerrabamos la ruta.
Os dejo unas fotos de mi lomo de Juanito con queso de nata y de las anchoas de Santoña.


En nuestra ruta también pasamos por las Bodegas Mazón a por unas Rabas, un sitio clásico según nos dijeron, un local muy grande y de aspecto antiguo, aunque yo me quedo con el Días de Sur.