martes, 14 de febrero de 2012

DE PERDIDOS AL RIO (LOGROÑO)

La calle San Agustín está de moda, y una de sus últimas aperturas, como ya mencionamos en el apartado dedicado a esta calle ha sido el de este restaurante-bar de pinchos: DE PERDIDOS AL RÍO. Digo últimas, hasta donde yo sé, porque en su Web dice "Desde 1978"....

Tengo mucha curiosidad por probar su menú y sus pinchos, especialmente desde que identifique a la persona situada tras la barra, con otros bares de Logroño, que considero especialmente bien gestionados, al menos en lo que a oferta y servicio para el publico se refiere.
Así que para apaciguar esta inquitud mia, ayer envié una avanzadilla de catadores de pinchos a Laurel, para probarlos y así tener ya una opinión.Y aqui están los resultados.


Es un local pequeño, con al menos dos plantas, en la planta calle está el bar y escaleras arriba el restaurante. Y no hace mucho este espacio  lo ocupó otro bar de pinchos, que intentó dar chuletillas y choricillo a la brasa, pero que se perdió por el camino.
En lo que respecta al apartado de vinos, el local no les ha defraudado: tienen una amplia selección de Riojas, como debe ser. Servidos además en buena vajilla.
Y en lo gastronómico, decir que hay 6 variedades de pinchos, (al menos) aunque lo que más les llamó la atención, y lo que probaron fueron los arroces. Además hay pulgas de calamar bravo (novedad en la zona), una tapa de secreto iberico y un bol de tomate con aceite y genjibre..que este sí, me llama la atención muchisimo.

Sobre los arroces:
El Risotto de calabacín, gamba y morcilla, lo han clasificado como suave y agradable, pese a que el hecho de llevar morcilla sugería un sabor más intenso y quizás lo convirtiera en una elección arriesgada. Por lo visto nada más lejos.
El plato, que obtuvo uno de los tres votos, lo han defendido alegando que es el de sabor más natural. En caso de probar varios arroces, este hay que tomarlo el primero, porque los otros son más intensos.
El Risotto de hongos, foie y trufa se llevó dos de los tres puntos en juego. Cremoso, y de intenso sabor. Tipo salsa de boletus, me dicen. Quien defiende el risotto de calabacín justifica este exito porque, y es tema de debate, hemos acostumbrado los paladares a sabores muy muy fuertes y alejados de lo natural, y claro, te ponen algo que sabe a lo que tiene que saber y en realidad te parece que no sabe a casi nada....

Por último, el Arroz negro  de sepia y gamba, que también gustó, pero que esta vez no puntuó. Lo mas destacable, que sabía a mar, y que estaba un pelín salado.

En fin, que los hay para todos los gustos...y que me interesaría conocer más opiniones claro, porque así, solo tres........y poniendome comparativa: ¿Cual estará mejor: uno de estos tres o el de Las Cubanas?

lunes, 13 de febrero de 2012

VINOS SIN NOMBRE IV: CAMPO BABIERO

Campo Babiero es el nombre bajo el que se comercializan los vinos de la Bodega Cooperativa Comarcal de Navarrete (La Rioja).
Esta bodega, fundada en 1989, recoge las uvas de varios municipios ubicados al amparo del pico Serradero, en la sierra de Moncalvillo: Sorzano, Entrena, Medrano, Daroca, Hornos de Moncalvillo, Sotés, Ventosa y Navarrete. Municipio este último en el que se ubica la bodega.
Viñedos de Sorzano con las Peñas de Islallana al fondo

Los vinos de cooperativa encabezan sin duda el listado de vinos sin nombre de La Rioja. Casi con toda seguridad porque muchas de estas cooperativas, y es el caso de la que nos ocupa, son bodegas destinadas mayoritariamente a la producción y no a la elaboración.
Esto justifica a su vez el hecho de que el nombre de comercialización de estos vinos, Campo Babiero, y su etiquetado clasico de Rioja, queden al margen de las nuevas tendencias de la denominación, restandoles competitividad y atractivo a sus caldos, que en realidad son dignos de ser catados.
De entre ellos hay que destacar sin duda, el Blanco Joven, sin menosprecio de sus tintos, tanto joven como crianza.

El Blanco Campo Babiero es un vino de color pajizo en el que se adivinan levemente los tonos verdosos. Tiene un aroma y un gusto calificables como suaves  y afrutados. Y tiene como virtud principal, su capacidad para mostrarse agradable y fresco sin llegar nunca a competir con los sabores de la comida. Es ideal para platos de verdura y pescados suaves.
Es, en fin, la antítesis de un verdejo, cuyo lugar a mi modo de entender, es en este caso el del aperitivo, más que el de acompañante a una mesa. No quiero con esto menospreciar estos vinos, sino trasmitir que para mi paladar son demasiado singulares como para mezclarlos con otros sabores.

En general este vino gusta bastante, salvo por la particularidad (compartida con otros vinos de la bodega) de que uno no se entera de lo que ha bebido hasta haber bebido casi toda la botella.

El joven de Campo Babiero es un vino sometido a un proceso de despalillado. Con esto puede quedar ya en parte definido y diferenciado de muchos de los vinos de maceración carbónica de la DOc Rioja.
Su bruto es el mismo que el empleado por Bodegas Paternina-Franco Españolas, su principal cliente en los últimos años. Su resultado es modesto, pero como ya he comentado, muy logrado y con gran aceptación en general. Es de color morado y desprende un aroma frutal, pero sin las exageraciones adquiridas por los tintos jovenes de moda. Es un vino que gana en botella, lo que denota que ha sido elaborado pensando en la crianza, a la que se destina gran parte de este bruto.

Tempranillo de Sorzano para elaborar Campo Babiero

La bodega también elabora, aunque en pequeñas cantidades, un clarete (rosado) clásico, rosa, limpio también muy afrutado y con una graduación alcoholica razonable: 12,5º, aprox. Decimos razonable, porque a la vista queda que parece que el "criterio Parker" de ponderar estos vinos si tienen unos 14º, no es del todo lógico teniendo en cuenta que esta es una cifra más indicada para la crianza de los vinos. Pero, "para gustos, Baigorri".

Finalmente quiero mencionar su criaza, clasico de Rioja, con un color picota muy intenso. Graduación de unos 13º, aroma suave a madera, robusto pero sin asperezas. Este como el blanco hay que tomarlos con tiento porque te puedes acabar la botella y no darte cuenta.
Para comprarlo hay que acudir a la bodega. Bodega que en ocasiones se puede visitar, y aunque no tiene nada que ver con las bodegas de elaboración, puede resultar interesante.

Los jovenes, tinto y blanco salían este año por 24 € la caja de 12 botellas. El brick de 15 litros de tinto, por 15€ creo recordar y las 12 de crianza por 45€. Y se pueden comprar menos unidades.
Sus precios no pueden ser más competitivos, creo yo. Tanto como los del resto de cooperativas y pequeñas bodegas riojanas. Debe ser que los intermediarios se ponen tibios comercializando el Rioja fuera de casa porque sino, uno no se explica los precios de estos vinos allende las fronteras regionales...suben de manera exponencial.

sábado, 11 de febrero de 2012

RESTAURANTE DHARMA LOGROÑO

Los Chavoy son una de las sagas gastrómicas con más solera de La Rioja. Líderes durante muchos años de la gastronomía festiva popular, regentaban varios mesones de esos que se ponen en las ferias (Las barracas que se dice por aqui). Los hermanos Angel y Pepe Chavoy por un lado, y su hermano Enrique por otro, lideraban este sector en toda la zona norte, y en parte del sur de España.
Ya retirados los primeros, la tradicion familiar se mantiene viva a través de los sucesores de Enrique, que pasaron de regentar el Mesón Las Camelias a montar posteriormente una cadena de restaurantes-cafetería llamada Entrepuentes, que actualmente son un referente en Logroño de comida familiar y de grupos a buen precio, calidad y con una amplia oferta que abarca desde las tipicas raciones de calamares o pincho moruno hasta un más que aceptable menú del día, sin perder de vista bocadillos y hamburguesas.
Entiendo que como medio para subir un estadio más de categoría en el mundo de la restauración, en el escalafón si nos ponemos taurinos, la familia se lanzó hace casi un año y medio a montar el Restaurante Dharma.
Es un restaurante con una buena ubicación, junto a la fuente de Murrieta, y a juzgar por la afluencia de publico a su salón, con una buena aceptación social.
Visité el Dharma la misma semana de su inaguración. Otros compañeros de la red, describen el restaurante como "un lugar con un ambiente entre vanguardista e intimista, de decoración inspirada para crear un ambiente cálido, sereno y acogedor" (Nariz de Oro) , o dicen que "Desde la entrada se percibe un ambiente lo podríamos definir entre vanguardista e intimista" (Epicureos). Yo discrepo un poco de esa percepción. A mi el restaurante me pareció algo denso en lo que respecta a su decoración, que quiere ser minimalista, pero que a mi me resulta un tanto recargada, el color lacado, la luz....no sé, me parece tan rebuscado como el nombre. El nombre que entiendo hace referencia al budismo y no a la inicativa Dharma de la serie Perdidos (Lost), y que por eso las mesas están rodeadas de estructuras semicirculares que yo en mi ignorancia inicial identifique con barricas de vino en las que uno podía sentirse conectado con las raices de esta patria..
En aquella ocasion comimos a la carta, y comimos bien. Aunque sin lujos. Pese a la presentación o el toque sofisticado que pretendían los platos, sólo envolvían una  base que se adivinaba mas bien casera. No salimos con la impresión de que hubiera resultado caro, pero no es lo que se dice por ahi de su carta.
Su menu es otra historia.
Han encontrado la poción magica al fin: dar un buen menu por 20 euros. Por que, como ya he comentado en otras ocasiones, pagar en un sitio normal lo mismo, o casi, que un superclase, no tenía ni pies ni cabeza. Y no lo digo solo por el Dharma...que se apliquen el cuento muchos de los restaurantes de esta recién coronada CAPITAL ESPAÑOLA DE LA GASTRONOMÍA.
Pero volviendo al menú, parece que es un exito. Digo parece, porque en estos meses necesito comer fuera por otras bocas. Y la semana pasada, cuatro de esas bocas fueron a probar el menú, y vinieron encantadas. A ellas les gustó el precio, 21 € con café y crianza y también el sitio. Por original. (Bueno, me quedo sola en mi critica estetica, muy sola)
Cuatro primeros, segundos y postres a elegir. Bocadito de morcilla como bienvenida y todo.
Todo buenísimo: Las alcachofas, el risotto de verduras, la ensalada de queso de cabra, y se supone que también las pochas con foie, pero ellas no las probaron.

Lo mismo el bacalao, la lubina y el secreto ibérico, acompañado este último por unos destacables pimientos secos de acompañamiento.los sorbetes, piñas y otros postres tambien gustaron. En resumen: todo muy bien. Y no lo dicen solo estas cuatro.


 Y al estilo de Lo que coma Don Manuel, yo ahora debería rubricar el texto con algo como:
Comentó, casi al 90%, de oido Vida Gurmet....(Padeciendo feminidad)

miércoles, 18 de enero de 2012

CATA DE POLEN Y MIELES CON CAMPOMIEL

Basta con pasar un rato en compañía de un apicultor para darse cuenta de lo fascinante que es el mundo de las abejas. Si además uno deja de lado sus miedos y es capaz de apuntarse a vivir la experiencia de realizar una visita a un colmenar, la fascinación puede derivar en una profunda devoción por estos animales.
Campomiel es una de las empresas que en La Rioja se dedica a la apicultura en todos sus ámbitos, y que oferta este tipo de salidas a colmenar, e incluso visitas a su obrador-centro de interpretación (para los mas miedosos) que culminan con una riquisima cata de sus productos apicolas.
Cualquiera de las dos ofertas es mas que aceptable.
La miel es un producto muy alabado, al que a veces es dificil adaptar el paladar.
El sabor de las tipicas  mieles de brezo es quizás demasiado fuerte para no iniciados, pero hay muchas otras opciones.
La miel de acacia y la de azahar son dos opciones de sabor suave y agradable para ir dejando de lado el azucar blanco. Son mieles muy fluidas que pueden servirse por ejemplo, con un yogurt natural y si bien sus propiedades de cara a prevenir catarros no son las mejores, su consumo también tiene ventajas para el organismo.
 Sin embargo, para no iniciados en esto de las mieles, y también para los ya adeptos, me gustaría recomendar una miel muy particular de este apicultor: la miel de romero, marca Campomiel.
Es una miel de aspecto curioso: es practicamente blanca. Su textura es extremadamente suave en las cucharadas más puras y muy granulosa en el resto. En boca, es como una cucharada de azucar glass que se deshace lentamente. Sólo tiene un problema: puede resultarte tan adictiva como la nocilla...

No estoy segura de que todas las campañas se pueda obtener una miel tan blanquecina como esta, ni se de que depende....



El otro producto estrella de esta marca apicola es sin duda su polen fresco, que también es posible catar en las visitas, aunque es un producto muy demandado y a veces lo encontraremos agotado. Ofertan fundamentalmente polen fresco de Jara Blanca (Cistus Laurifolius) cuyos granos son de un vivo color anaranjado, aunque también tienen polen de zarza, este de un color verdoso.
Campomiel es uno de los que mejor aplican las tecnicas de secado para la conservacion de este fragil producto, y eso lo nota el paladar, que no suele detectar los tipicos sabores avinagrados de otros productos similares.
Recomendar el polen fresco es quizas un tanto arriesgado, porque es un producto no demasiado popular, pero creo que al menos debeis probarlo. Y os recomiendo tambien ver este video (institucional)  sobre su curiosa recolecta, en este caso en la Reserva de la Biosfera de los valles del Leza, Jubera, Cidacos y Alhama de La Rioja, y sus propiedades. (Entre los min 3 y 4 se explica y ve la recogida)

martes, 17 de enero de 2012

CALLE LAUREL DE LOGROÑO: TRAMO DE SAN AGUSTIN

La calle San Agustín de Logroño discurre paralela a la famosa calle del Laurel, a la que está conectada a través de la travesía de esta última y de la calle Albornoz. En realidad, ahora mismo todo es "La Laurel" si hablamos de alternar o de salir a pinchar algo.
Este tramo de Laurel se ha revitalizado mucho en los últimos años, puesto que son unos cuantos los bares de pinchos que han abierto aqui sus puertas, sustituyendo en ocasiones a los antes tradicionales restaurantes.
Como digo la oferta es muy amplia y no citaré todos los que son, porque personalmente todos no los frecuento. Aunque a estas alturas ya tengo seleccionadas mis preferencias.
El que últimamente no ha cambiado es el Soldado de Tudelilla, y no le hace falta. Yo lo incluyo en mi ruta clasica. Los Epicureos hacen una gran descripción de lo que oferta el local, en barra y en mesa que os recomiendo leer, aunque en su cronica yo añadiría como pincho la riquisima ensalada de tomate que con tanta solemnidad preparan.
Aunque hace tiempo que no lo frecuentamos no quiero dejar de nombrar La gota de vino, por haber contribuido a la revitalización de la zona. Como digo, ya no solemos acercarnos a tomar su famoso "zorropito" (bocatita caliente de york o lomo, panceta y alioli) porque creemos que ya no es el mismo.... (Quizás los que hemos cambiado somos nosotros, o hemos tenido mala suerte). La verdad es que aqui no todo es zorropito y se puede optar por una amplia variedad de bocatas y raciones que puedes tomar sentado y cuentan con un ambiente bastante bueno.

La Taberna de Correos puede merecer una paradita también. Ocupa un local amplio y luminoso en la cofluencia con la travesía de Laurel. Oferta una seleccíon de brochetas variadas: de pluma iberica y miel, de queso rebozado...aunque sus "rabas de regadío" son una buena elección. Estas rabas son en realidad distintas verduras rebozadas en tempura y servidas junto a una salsita alioli.

Uno de los bares con mas exito en el entorno son "Los Rotos": personalmente aun no les he encontrado ningun encanto. Sirven huevos rotos con diferente condimento: bacalao, chistorra,...en un bollo de pan blado. Eso sí, a mis amigos, les llenan la barriga. Y ya han bierto sede en Madrid.

Aunque no está estrictamente en la calle San Agustín, no quiero dejar de nombrar el bar "La casita", porque en lo que supongo un intento por ampliar su clientela y su oferta, también han abierto una puerta a esta calle. La verdad es que a mi me gusta bastante su brocheta de pavo especiada, pero el bar se identifica irremediablemente con los sorbetes de limón, y no  con este pincho ni con el jamón que insisten en servir. Y nunca esta lleno.
Bar La Casita: brocheta de pavo y sorbete

Avanzando en la calle, y pasando por delante del Museo de La Rioja y de la plaza de San Agustín, llegamos al siguiente tramo de la calle presidido por el conocido restaurante "Las Cubanas", que hace ya un par de temporadas que habilitó su planta baja como elegante local de pinchos. Su categoría hace que sus precios esten algo por encima de la media, pero bien merece una visita. Una racioncita de cochinillo asado, un ravioli de gamba o un risotto son algunos de sus grandes exitos.

El "Rincón de Alberto" que ya tiene su propio post en esta página también se ubica en este tramo. Junto a él nos encontramos con el bar "La Canilla". Es una buena parada, aunque suele estar bastante lleno porque es demasiado pequeño. Sirven una exitosa racion de entrecot a la plancha con pimientos verdes y patatas paja.
Bar La Canilla
En este tramo también "El Mexicano" tiene su publico.

Las nuevas aperturas no cesan y si no recuerdo mal su nombre "De perdidos al rio" oferta además de un menú que hemos de ir a probar, una selección de tapitas de risottos variados.
Y arrastrado por las novedades de la calle el clasico "Bonsai" tambien ha ampliado mucho su oferta.

viernes, 9 de diciembre de 2011

DE NUEVO EN MARINÉE LOGROÑO

Definitivamente somos animales de costumbres.

Nos dirijíamos ayer muy convencidos hacia el Espolón de Logroño, con la intención de entrar a comer por fin en el último restaurante de "Francis Paniego": Tondeluna. Por el resultado final este convencimiento no era tan sólido, como representaba la decida cadencia de nuestros pasos al caminar.

Posicionados frente a la carta que se exhibe en el exterior nos asaltaron muchas dudas, algunas ya repetidas.

Tondeluna es un espacio diferente, no hay duda.

Empezando por que pertenece a un galardonado con Estrella Michelín. Como ya he citado en algunos "posts" anteriores, esto es un elemento de freno en si mismo, puesto que estas "Segundas partes" siempre me resultan sospechosas: Los grandes cocineros, en sus segundos locales ¿¿ponen sólo el nombre o están también en la cocina?? Y aqui viene la pregunta: ¿No será mejor subir directamente a comer al Echaurren a Ezcaray? Bueno, pues ya está liada.

También por su aspecto: en pleno paseo del Espolón una gran cristalera deja visto el interior de un luminoso y sereno restaurante, decorado en colores muy naturales, y en el que una sucesion de bancadas en paralelo se disponen hasta el fondo del local. Bancadas que recuerdan las mesas de un comedor escolar. Quizás esta disposición resulte un poco fria para ir a comer en pareja, y este es otro de los elementos de freno que encontramos ayer.

Y finalmente está el consabido miedo a pagar y quedarse con hambre. Esto no importa si uno está convencido de ir a pagar por probar, por el simple capricho de comer en el restaurante de un cocinero de tanto prestigio, y encima al lado de casa.  Pensabamos comer un menú digamos que degustación, de unos 25 euros creo, pero la carta no nos resultó muy clara: hablan de dos tipos de menú en los que se puede elegir entre varios platos de la carta: casi todos menos los del asterisco, la copa de vino a dos euros, el pan también aparte....en fin, que de nuevo no nos convenció la idea. Aunque seguro que lo intentaremos en otra ocasión.

En fin, que giramos sobre nuestros pies y nos dirijimos a la Plaza del Mercado a reservar una mesa en el Marinée. Algo más modesto aparentemente, aunque yo creo que está en el mejor sitio de la ciudad. Y como ya he comentado anteriormente, tiene un menú de los de "acierto seguro".

El precio sigue siendo 18+iva, al medio día, e incluye primero, segundo y postre, y además una botella de Rioja para dos.
Esta vez se podía elegir entre un crianza que si no recuerdo mal es Hacienda López de Haro de Bodega Classica, o uno de los caldos jovenes de moda: El Guia, de bodegas Finca de la Rica de Labastida (Alava). Y digo de moda porque lo hemos pedir en algunos bares de Laurel sin ir más lejos, y porque es de maceración carbónica y con sabor a levadura "estilo Luberri" para los no tecnicos.
Los platos a elegir en la linea de siempre. esta vez nos decantamos por un primero suavecito y de temporada: verduras "al dente" (coliflor, brocoli, alubia verde...) con espuma de pure de patata y lascas de jamón. Realmente bueno.
De segundo bacalao con langostinos y algo de mejillones y confit de pato. Bueno también.

Lo que menos nos gustó el postre, y así se lo hicimos saber al cocinero cuando salió a interesarse por el resultado del menú: el postre no estaba malo ni mucho menos, pero le sugerimos algo más dulce para otra ocasión. Lo dicho, que relación ubicación servicio calidad precio: impecable.

 

jueves, 8 de diciembre de 2011

EL RINCÓN DE ALBERTO: UNA APUESTA POR EL PRODUCTO

Estos días ha abierto sus puertas un nuevo bar en la calle San Agustín de Logroño: El Rincón de Alberto.

Por lo leido, y posteriormente comprobado, el local quiere diferenciarse de la oferta de la calle Laurel, por ofrecer fundamentalmente productos de calidad. La intención se hace patente nada más acercarse a la pequeña barra que bordea su cocina vista al publico: la pieza de cecina que se exhibe despierta el gusto y el olfato, al igual que la amplia tabla de buenos quesos del mismo mostrador.

La vinoteca es también amplia, y no solo como escaparate de promoción de los vinos, puesto que pudimos comprobar que existe la posibilidad de elegir un vino, previa recomendación o no del propio Alberto o de su camarera.

La atención y el trato al publico, al menos en el tiempo que estuvimos fue excelente.

Sirven raciones, por medias o enteras, y tapas de una amplia variedad de productos, que van desde unas croquetas caseras a unas carrilleras o unas patitas, sin olvidar los platos de embutido. Marisco, por lo visto, hay los viernes.

La tapa de anchoa, que rezuma calidad, a la vista y en la boca, sirve por si sola como declaración de intenciones.

La carta se presenta de forma original, manuscrita, como si de un borrador se tratara, sobre las paginas de una agenda.

A nuestro parecer, esta apuesta por los productos, aunque de agradecer, nos parece algo arriesgada.   Más teniendo en cuenta las reducidas dimensiones del local. Y mira que somos especialmente criticos con el poco trato de favor que da la hostelería al vino en la capital de La Rioja, y en particular en el escaparate que es la calle Laurel. Pocos son los bares que sirven por defecto un buen Rioja, aunque sea cosechero, que buenos los hay y muchos, y en una buena copa.

Siguiendo con el argumento, Laurel es un entorno que funciona mucho bajo la premisa de un bar un pincho, o a lo sumo dos o tres especialidades. Y de primeras parece que esta opcion que nos brinda El rincón de Alberto pueda no encajar en este rol. Quizás es cuestión de concepto, puesto que he visto como otros blogs, como nariz de oro, lo encumbran como "gastrobar", y yo no diría tanto.
Aunque por el momento parece que no estamos muy acertados con este pensamiento, puesto que en las dos ocasiones que hemos visitado el local, a medio día, y entre semana, el publico no ha faltado. Con la peculiaridad de ser un publico de mediana edad, diría que local, o regional,  y con no poco poder adquisitivo. Ojo, que en sus precios el local no es abusivo.  

Decir además que hace también las veces de resyaurante, ya que se puede comer por raciones y tapas en una de sus cuatro mesitas, y sin más, desear exito a la inciativa y al emprendedor que en estos tiempos apuesta por trabajar en lo que cree y por abrir un negocio.