lunes, 19 de octubre de 2015

CODE BILBAO

Por muy cerca que esté del estadio de San Mames, de la sede de EITB, del hospital de Basurto y de las Escuelas de Ingeniería de la UPV, lo cierto es que el entorno de la estación de autobuses de Bilbao, el "Termibus", transmite la sensación de entorno hostil para los que llegamos de fuera. Una sensacion de estar más bien en un barrio industrial, gris, húmedo, apartado, que cerca del centro. Unas sensaciones a las que sin duda contribuye en mi caso el tránsito previo a través de ese triste acceso a la ciudad desde La Rioja: esas casas cuyos vecinos de enfrente son la mismísima circunvalación, y ese sobrecogedor Cristo redentor...y para rematarlo, el túnel, claro.
Decidida a reconciliarme con ese entorno, y previamente informada de sus bondades, me he acercado a comer hasta CODE, un local relativamente nuevo en este entorno al que se accede en menos de 5 minutos desde la estación. 
Y en mi experiencia ha sido todo un acierto.


Además de lo acertada de su decoración de tipo industrial, que consigue hacer agradable un espacio sin ventanas, y que es evidentemente  acorde con la ciudad en la que está ubicado, su menú del día es especialmente bueno en relación calidad precio. Y para quién no quiera limitarse al menú, en su carta hay platos de lo más variado: desde una hamburguesa hasta un steak tartar.


Mi selección fue pasta con verduras y chicharro a la bilbaína. Además de una correctisima presentación, y un agradable servicio, ambos platos estaban perfectamente cocinados. La pasta rehogada con verduras " guisadas" con una ligera salsa de tomate y espolvoreada con queso manchego, muy sabrosa. Y el chicharrito al punto y acompañado de unas deliciosas patatas panadera. A pesar de lo abundante de sus raciones y de mi condición de pasajera de autobús en tránsito, no me resistí al postre. Un buding, al que daré un notable.
 


 


Precio, rapidez y buen trato y buen ambiente. 
Sinceramente recomendable para refugiarse en Termibus.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada